Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
Entramos a mi departamento y el silencio nos cayó encima, pero nuestras respiraciones decían otra cosa. La adrenalina de la cena todavía me corría por las venas como si me hubiera tomado tres espressos dobles de un jalón, tenía los nervios de punta, pero de esa forma que te hace sentir viva.
Lancé mis llaves sobre la mesa y solté una carcajada nerviosa, de esas que te salen cuando acabas de come







