No respondí, pero mi expresión fría lo dijo todo. Nuestro pasado era como una simple película proyectada, y yo solo un espectador. Frente a Lucía, ya no sentía nada más que una fuerte impaciencia.
Lucía, intentando aferrarse a algo que ya no existía, me miró algo incrédula:
—¿Por qué? ¿Es por haber prestado el apartamento a Tomás para su actuación? Pero él también es tu pariente lejano. Solo quería ayudar.
—Sé que Tomás es tu ex de la universidad, Lucía. No seas hipócrita, sabes bien lo que pens