Denise, de espaldas sobre la camilla, miraba a uno y otro lado con confusión, intentando responder los interrogantes que le habían surgido al abrir los ojos. ¿Por qué demonios estaba en un hospital? ¿Qué había sucedido? ¿Por qué Adam estaba junto a ella? ¿Dónde diablos estaba Liam? ¿Por qué los médicos habían entrado corriendo en su habitación y, sin decirle nada, se la habían llevado hacia una sala diferente? Pero, sobre todo, ¿por qué todos la trataban como si fuese de cristal y pudiese rompe