Una hora más tarde, luego de almorzar el exquisito estofado de pollo que Liam había preparado, para su sorpresa y deleite, Denise se encaminó hacia el dormitorio con una sonrisa de satisfacción grabada en el rostro. Sin embargo, esta se borró cuando recordó que tenía que estar lista en tiempo récord, cuando lo único que le apetecía era echarse en la cama y dormir una buena siesta. No obstante, no le quedaba más remedio que buscar qué ponerse y darse una buena ducha que despejara su somnolencia.