Luego de casi treinta horas de viaje, por fin podía ver, a través de la ovalada ventanilla del avión, como el paisaje de la ciudad comenzaba a dibujarse a miles de pies de distancia.
Liam bostezó, mientras movía los hombros, intentando aliviar el dolor que había comenzado a aparecer en su espalda por culpa de haber pasado las últimas horas frente al ordenador, volcando todos sus pensamientos en un archivo Word. Aquello no servía más allá de lo catártico, y le había hecho bien retomar esa costum