Liam se despertó sobresaltado. Había soñado que su teléfono sonaba con insistencia, pero aquello era imposible. Tenía el nebuloso recuerdo de que lo había apagado mientras se encontraba con Mary, pero ¿y si incluso eso era un sueño? En su cabeza fluctuaban miles de fragmentos difusos y sin sentido, excepto por uno. Una frase se había quedado grabada a fuego en su mente y, hubiese sido o no un sueño, era incapaz de ignorarla.
—La fe y la esperanza jamás nos abandonan, aunque en ocasiones creamos