Luego de que Adam la ayudara a cargar su equipaje en el maletero, Denise se montó en el coche y suspiró, intentando sosegar los sentimientos encontrados que estaba experimentando en su interior.
—¿Estás bien? —le preguntó Adam, sentándose tras el volante y poniendo el BMW en marcha.
—No —respondió con total sinceridad.
—Lo siento por la pregunta estúpida. —Sonrió, posando una mano sobre el hombro de Denise—. Tranquila, sé que podrás con esto.
—¿Podré?
—Sí —asintió—. Perder a una madre no es nad