Tras largas horas de aparente calma, la lluvia volvía a desatarse con furia sobre Waterford, haciendo reír a Liam, quien sentía que todo daba vueltas a su alrededor e interpretaba que aquel aguacero no era más que un reflejo de su desgracia.
Denise no se había dignado a responder ni a sus mensajes ni a sus llamadas, las cuales habían ido aumentando conforme el tiempo pasaba, y eso lo alteraba aún más. Sin embargo, pesar del alcohol en su sangre, era consciente de que se estaba comportando como