Liam suspiró, lanzando el celular sobre el sofá y sentándose junto a él. ¿Dónde demonios se había metido Denise y por qué carajos no respondía el teléfono?
Se había despertado hacía más de una hora, encontrándose con que su amiga no se hallaba en la vivienda. La había buscado hasta el cansancio; quería hablar con ella, explicarle lo que había sucedido y, si se animaba, decirle todo lo que sentía. Sin embargo, Denise había desaparecido. En un día normal, esto no le hubiese llamado la atención en