Cuando Denise ingresó al Hotel Callaghan, sintió como si se hubiese transportado a otra época. Nada de lo que había visto en la fachada le había transmitido la calidez que se encontraría en el interior, donde la madera y los colores rojos, verdes, blancos y dorados poblaban cada rincón. La arquitectura y la decoración la hacían sentirse parte de una historia del pasado y aquello no hacía más que despertar su alma creativa, pensando en la infinidad de historias que podrían desarrollarse en la ép