No podía quedarme aquí más tiempo. Mi única opción era pedirle a Ana que viniera a recogerme.
Nos separaban unos cuantos metros. Frente a cada uno de nosotros había cuatro empleados de la casa, bloqueándonos el paso y dejándonos únicamente mirarnos desde lejos.
Ana y Carlos estaban discutiendo a gritos, aunque en realidad era más un monólogo de insultos hacia él.
Conociendo el carácter de Carlos, no me preocupaba que fuera a agredirla físicamente. Estaba sentado tranquilamente en el sofá, sos