Fuera de la estación, los árboles acogen gran cantidad de anuncios, en su mayoría escritos a
mano en hojas volantes clavadas de mala manera en la corteza con una chincheta de dibujo. Se
vende de todo: desde estufas a cocinas de gas, desde huevos de gallina a leña para hacer fuego.
Las calles secundarias no están asfaltadas, y basta un breve temporal para transformarlas en
pantanos. Las numerosas viviendas medio en ruinas, protegidas por perros enjutos y agresivos,
ocultan historias de dolor y d