Poco más o menos a esa hora de la todavía recién estrenada mañana, golpean en la casa de Bardo. Él ya está
levantado porque está esperando noticias del Pelado y
piensa que puede ser él, pero se equivoca. Es Nueve. Bardo
se alarma pensando en Sandra.
—¿Qué pasa? —pregunta con una inquietud que se le
dibuja en la mirada.
—Nada, no te asustes. Te venía a avisar solamente.
Acabo de internarla a la Sandra. Está todo bien. Los médicos calculan que en unas horas va a parir. Yo la dejé un
ratit