el corbatero, la camisa en el estante, el pantalón en la percha y meterse de nuevo en la cama, porque maldita sea
el maldito tiempo y el maldito destino que me hizo ponerme todo eso para estar en esta maldita esquina en este maldito segundo y ese auto se ha vuelto loco porque
viene derecho hacia donde estoy yo con mi corbata pantalón camisa y mi cara de imbécil que debería estar durmiendo y estoy aquí muriéndome.
Tres días seguidos volvió Bardo a la carpintería y la encontró siempre cerrada y s