térica y que ahora se encargaba de la enorme mayoría de
las reparaciones, ante la mirada complaciente de Eleazar.
—Pero no es eso lo que te quiere decir, amor —lo interrumpió la muchacha—. No te está hablando solamente de que en algún momento te va a dar todo lo que sabe.
Creo que es algo más. A mí me parece que se está despi
diendo.
—¿Por qué despidiendo?
—Eso no lo sé. Tendrías que preguntárselo a él. Pero a
lo mejor es verdad lo que dijo el otro día. Tenes que empezar a leer mejor en la cara