los demás y que había resuelto no hacerse millonario con
ese secreto porque no quería perder su taller mugriento en
el olvidado barrio de la Fábrica. Y entonces le preguntó
por qué había decidido quedarse. Eleazar lo miró como
para que Nueve supiera que su mirada era también una
palabra y le contestó esto: "Por las telenovelas". Nueve op
tó por no sorprenderse y esperó simplemente alguna aclaración. Que vino y fue verdadera:
—Eso, por las telenovelas. ¿Vos no viste que en las telenovelas son to