Mundo de ficçãoIniciar sessãoTeresa seguía nerviosa. Markus le había quitado el frasco con la poción matalobos, llevándola hasta la habitación de ambos y ordenándole meterse a bañar para eliminar cualquier rastro del olor de la poción en su piel.
—No tardaré, me desharé de este maldito frasco y al volver, tú y yo hablaremos —le había dicho Markus dejándola a solas.El agua cayendo por el cuerpo de Teresa, en vez de tranquilizarla, la hacía sentir más culpable. El ardor que el agua causaba sobre su pecho






