34. Regresa a mi.
Un escalofrío recorría las opulentas estancias del castillo Deveroux. La noticia se extendía como una neblina helada, sembrando el pánico entre los sirvientes y la nobleza. Nadie sabía si la víctima del vil atentado había sido la princesa o el príncipe.
Todo ocurrió durante el desayuno en su honor, tras ser bendecidos por la diosa Selene. La celebración, llena de júbilo y opulencia, se tornó trágica tras el brindis. Solo un pequeño sorbo de una copa de cristal tallado provocó que, segundos desp