Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlexander logró alcanzar al lobo, ahora convertido en hombre. Por alguna extraña razón, no sentía miedo, pero sí una enorme curiosidad por sus palabras.
—¿Dime quién eres?—No es el momento para que lo sepas, además ya no hay tiempo. Debes volver.Las sombras que se formaban por el resplandor dorado de la luna empezaron a desaparecer.—Toma mi mano, no tengas miedo, yo te llevaré al lugar donde debes estar, el lugar donde todos te están esperando.






