El dolor de cabeza fue lo primero. No una molestia leve, ni una presión pasajera, sino un golpe sordo que parecía expandirse desde el centro de su cráneo hacia cada rincón de su cuerpo, Adrian gruñó bajo, apretando los ojos mientras su respiración se volvía pesada.
Poco a poco llegaban fragmentos de recuerdos: Risas, botellas y voces superpuestas. Luego un golpe, cabello rojo y ojos verdes mirándolo con evidente molestia. Todo eso giraba alrededor de un nombre que no debía haber estado en su c