—¡Lyra! —la voz de Mael se quebró en el aire, cortando el flujo de concentración como una cuchilla. Avanzó hacia ella, instintivamente, pero se detuvo a medio paso.
Porque la energía… no solo estaba en Lyra. Se encontraba en todo.
El templo arcano vibró como si algo en sus cimientos hubiese despertado. Las runas grabadas en las columnas comenzaron a brillar con una luz irregular, pulsante, como si respondieran a un latido que no era suyo, Lyra no respiraba con normalidad.
Su pecho subía y ba