—Y tú un idiota orgulloso.
El silencio que siguió fue breve… pero denso, Adrian la sostuvo la mirada, sus ojos azules brillando con una intensidad peligrosa. No estaba acostumbrado a que lo enfrentaran de esa manera.
—Ten cuidado con cómo me hablas —advirtió, su voz baja, cargada de amenaza, Nyra no retrocedió.
Ni un centímetro.
—¿O qué? —replicó, ladeando ligeramente la cabeza—. ¿También me vas a decir que me vaya?
Violet permanecía entre ambos, sintiendo cómo la tensión crecía como