Cuando Lyra cruzó el umbral de la puerta fue recibida por el silencio mientras que el frío aún se aferraba a su piel, pero no era eso lo que la hacía estremecerse. Fue otra cosa. Algo más profundo e incómodo.
Sus pasos fueron lentos al principio, dudosos, como si cada uno de ellos la acercara a algo que no sabía si deseaba enfrentar o evitar. Aunque en el fondo de su roto corazón ella lo quería ver… Diosa lo deseaba con fuerza.
Lyra deseaba entrar a la habitación y encontrarlo allí, de pie, e