El viento frío aullaba con fuerza, golpeando con furia los árboles cubiertos de nieve mientras la tormenta devoraba todo a su paso. Entre ese caos blanco, una sombra oscura se movía con una velocidad imposible, Ronan.
Corriendo en su forma lobuna, su cuerpo era una fuerza imparable. Sus patas se hundían en la nieve con potencia brutal, levantando polvo helado a cada zancada. Su pelaje negro, espeso, se agitaba con el viento, pero no lo detenía. Nada podía hacerlo.
Corría, no porque lo perse