—Es probable que en la noche tenga fiebre. Colócale compresas frías en la frente y pecho —indicó a Aarón sin especificar a cual de la dos mujeres le hablaba, pero no hacía falta, Elizabet ya se movía con la precisión de alguien acostumbrado a estos momentos de tensión, mientras que Kilani permanecía en una esquina de la habitación, inmóvil, con los ojos clavados en Cedric.
El gamma está inconsciente y pálido. Demasiado quieto para alguien que parecía incapaz de quedarse de ese modo por mucho