Cuando Sarah abrió los ojos, pudo ver a su lado a Fred durmiendo, ella admiró su rostro, era como un príncipe de cuento de hadas, de mentón puntiagudo, nariz recta, cabellos marrones como sus ojos, y piel clara, pensó en él, ¿Acaso podía nacer el amor? ¿Qué sentía realmente por él?
Sintió que podía caer en la trampa del amor, pero tenía mucho miedo, no estaba segura de nada, ella se bañó y se vistió.
Cuando Fred abrió los ojos, no encontró a Sarah ahí, se levantó con rapidez, la buscó también e