Fred llegó a casa, estaba tan emocionado, Sarah lo observó y él se abalanzó a abrazarla con fuerza, ella estaba perpleja
—Mi hermano despertó, mi hermano está a salvo, Sarah, ¡Soy tan feliz!
Sarah se unió a su felicidad y lo abrazó con fuerza, besando su mejilla, pero al sentir sus labios sobre su piel, él no pudo evitarlo, la besó con fervor, Sarah no pudo huir de ese beso, lo deseaba desde hace tanto tiempo, pero cuando sintió que se perdía en él, tuvo que detenerlo
—No es correcto.
Fred