Cuando Sarah recuperó la compostura se alejó de los brazos de Fred, y él sintió como si ella hubiese dejado un frío en su lugar
—Tuviste una pesadilla, y no podías despertar.
Ella asintió
—Estoy bien —dijo y miró la cama, no tenía idea de cómo había llegado ahí, pero se levantó y se fue a bañar
Cuando Sarah salió, Fred ya no estaba ahí, ella se cambió y decidió salir tomando la tarjeta de crédito.
Caminó por el barco, sintiéndose tan perdida, hasta que entonces escuchó una voz familiar, sonrió