—¡¿Qué?! —Fred sentía como si le hubiesen lanzado un gran golpe y toda su mente estuviera confundida, dio un paso atrás, se veía mal
Carolina se acercó
—Sé que debimos decirte antes, pero…
—¡Pero! ¿Qué? ¿Por qué no dijeron nada?
—Sarah no lo quiso —dijo Carolina—. Ella nos dijo que el hijo que esperaba era de mi primo René, pero, luego pude hablar con ella, sé que el hijo es tuyo.
—¡Claro que lo es! Y a estas alturas, ella ya debió dar a luz a mi hijo, ¡No debieron callarlo! Tenía derecho a sab