Richard limpió las heridas que Carolina tenía, y ella se quejó terrible de un dolor en la cintura, él intentó levantar su blusa, pero ella se tensó, impidiéndolo
—Puedes tener una herida —dijo él
Ella se enderezó y levantó su blusa ligeramente, Richard miró su moretón, sintió una rabia profunda, y le aplicó un ungüento, que dolía cada vez que la tocaba, podía notarlo en la forma en que se estremecía y en su gesto
—Lo siento, Carolina, Maya pagará por esto.
—No quiero volver a verla, ¿Entiend