Más tarde cuando Carolina estaba por salir, se encontró con Richard
—¿A dónde vas?
Ella le miró miro con ojos severos
—¿Por que piensas que tengo que darte explicaciones? —dijo severa
—Porque soy tu marido
—¡Un marido que me odia! Y que se toma atribuciones que no le corresponden, no vuelvas a atreverte a entrar a mi alcoba ebrio.
Richard no tuvo valor de hablar y bajó la mirada.
Carolina salió de ahí y tomó su auto, dejándolo solo.
Más tarde, la abuela Marian esperó a Fred
—¿Qué esperas? Casi