Tuvimos una millonaria racha de contratos. Hicimos publicidad a galerías, ropa, cosméticos, pantimedias, comida para perros y gatos y un sensual video en una fábrica de carros, presentando los flamantes automóviles de última gama, aerodinámicos que me dejaron encantada.
-Es una maravilla-, quedé prendada, al instante, apenas vi uno de esos autos. Me pareció sexy como si fuera un tigre con ruedas. Sus asientos eran una fantasía, las líneas me parecían perfectas y el carro aparecía muy varon