Calia seguía bajo el cuerpo de Aleckey, con su respiración descontrolada, su corazón desbocado, y una mezcla indescifrable de miedo y alivio. Él no hablaba. No necesitaba hacerlo. Su cuerpo temblaba de rabia contenida, de necesidad, de hambre atrasada. No solo carnal… era el hambre de haber estado perdido, desconectado de todo, de ella, y ahora la tenía bajo su cuerpo, por lo que no la dejaría ir.
Sus labios bajaron por su cuello, calientes, ásperos por la transición apenas completada. Su nariz