El viento nocturno acariciaba las copas de los árboles con una suavidad engañosa mientras Calia descendía en silencio del lomo de Darren. A unos pasos de distancia, Alastair la observaba con evidente preocupación.
—¿Estás segura de esto, Luna? Podemos entrar contigo —insistió a través del enlace.
Calia negó suavemente con la cabeza, envolviéndose un poco más en la capa para protegerse del frío.
—No. Si Dimitri apoya a Draven y ustedes cruzan conmigo… es probable que no salgan de allí. Conmigo