El sol de la tarde estaba apenas cayendo, extendiendo sombras alargadas entre las tiendas de campaña. La frontera no era un lugar seguro, pero en ese momento, con los lobos de la manada reunidos alrededor de las fogatas, la tensión de los últimos días parecía disiparse. Las conversaciones fluían con facilidad, el aroma de la carne asada impregnaba el aire y las risas resonaban en la noche.
Luz se encontraba sentada en un tronco junto a Asher, con una jarra de agua en la mano. Su atención estaba