61. Te mataré, juro que te mataré.
Gregory se encontraba de regreso en su oficina, con sus manos apoyadas sobre su escritorio de caoba, el mismo dónde momentos antes había estado disfrutando del cuerpo de su amante.
Las palabras de Ravel seguían repitiéndose en su mente en bucle.
«Tú y esa bestia como llamas a Wolfang están unidos, si no me crees, mira y siente, no te percataste de esa herida gracias a que estabas más entretenido en algo más placentero, para ti»
«¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos estar esa bestia y yo unidos