35. Necesito saber más.
En la mansión Vangelis el desayuno ya estaba servido en la mesa.
— Buenos días — dijo Audrey bajando a desayunar — le costaba mucho no demostrar la felicidad que realmente sentía, pero debía parecer triste y desdichada para que su hermano no sospechara nada.
— Buenos días Audrey¿Dormiste poco?— preguntó Susan al ver las enormes ojeras en el rostro de su hija.
— Bueno, yo… no pude dormir, pasé la noche pensando en muchas cosas — respondió Audrey agradeciendo que su rostro reflejara lo peor de su