22. Hoy podrás quitarte ese collar.
Si había algo que Gregory Vangelis odiaba, era la atracción que esas bestias inmundas sentían hacia su sangre, pero más que eso, la inevitable atracción que los Vangelis sentían por esas bestias y él no era una excepción.
Pero a diferencia de su hermana, Gregory había sabido racionalizar ese impulso incontrolable y tomarlo como lo que era. Simple y puro sexo, sexo desquiciante al que no podía resistirse, que no podía igualarse con nada más.
Y ahí estaba él, descargando su furia contra el cuerpo