101. Yo también traje flores.
Joel llegaba a la mansión, perfectamente trajeado, era extraño ver a un hombre, que normalmente iba vestido con ropa cómoda, perfectamente trajeado y con un ramo de flores silvestres en su mano izquierda mientras con la derecha marcaba al timbre.
El mayordomo de los Vangelis no tardó nada en abrir la puerta y hacerse a un lado para dejarlo pasar.
— La señora Vangelis lo espera para almorzar en el jardín.
— No, debe haber algún error, yo iba a llevar a la señora a almorzar fuera.
— No lo sé, señ