Lana Glower
Horas más tarde, la carretera donde nos atacaron ha quedado atrás. Connor conduce en silencio, con el rostro cubierto de cortes y los nudillos ensangrentados. Yo voy en el asiento del copiloto, con la mirada perdida en el reflejo de la ventana. Pero no miro el paisaje. Miro mi reflejo.
Hay algo diferente en mis ojos.
Ya no son completamente míos. ¿Qué esta sucediendo conmigo?
—¿Estás segura Lana de que estás bien? —pregunta Connor sin apartar la vista del camino.
Tardó en responder.