Lana Glower
Las rutilantes llamas que amenazan con devorar vivo a Connor se desvanecen en un instante, como si nunca hubieran existido. La confusión se instala a mi alrededor como una neblina densa. Siento mi garganta desgarrada desde dentro, como si miles de espinas emergieran de mí. A lo lejos —y cada vez más cerca— los gritos de los licántropos rasgan el aire. Maldicen entre alaridos mientras su piel comienza a arder, abrasada por una fuerza invisible.
—¿Qué demonios eres tú? —me escupe el h