Della
El aire de la habitación pesa como una prisión, y la injusticia de mi encierro es una cadena que me oprime. Kayden no solo me ha dejado aquí como una prisionera, sino que lo ha hecho sin dignarse a dar una explicación, como si no mereciera saber nada. He golpeado la puerta, gritado hasta que mi voz se ha quebrado, pero el silencio me responde.
El sol ya se ha escondido, y la oscuridad lo envuelve todo, pero mi rabia no disminuye. Al contrario, se aviva con cada minuto que paso aquí.
—Mald