21. NO PUEDO, PERO NO ME IRÉ
KAELA:
Mi corazón latía desbocado, una tormenta incontenible rugiendo en mi pecho. Quería tanto decir que sí, aceptar lo que Kian y mi loba pedían a gritos. Quería sentirme amada, deseada, pertenecerle sin reservas. Pero no podía, no debía. Las cosas se complicarían aún más si cedía, y lo sabía. Y aun así, algo más fuerte que mi razón me empujó hacia él. Lo besé.
Lo besé como nunca había besado a nadie, con todo el dolor acumulado, con el temor ardiendo en mi interior, con todos los miedos qu