El cansancio del parto me duró casi una semana entera, pero tenía a Dante, y él era una pareja increíble. Mi padre viajó, pero Dante le pagó un hotel y todas las comodidades, porque queríamos estar solos en casa. Queríamos ser sólo los tres.
Gael era nuestro hijo. Revolucionó a todo el mundo los primeros meses, sobre todo a nosotros dos. Una vez nos acostumbramos a la rutina, al hecho de tener un hijo, fue todo rodado. Pero creció demasiado rápido y Dante y yo le vimos cumplir dos años.
En eso