—Me gustas, Clara, pero no voy a mentirte. No estoy buscando nada serio. Si podemos pasar tiempo juntos, sin comprometernos y sin que influya en el trabajo... —dijo Gonzalo con voz calmada, casi como si aquello fuera una propuesta de negocios.
Clara se atragantó con el vino y tuvo que dejar la copa sobre la mesa antes de que la escena terminara en desastre.
—Yo tampoco busco nada serio —respondió, aunque las palabras le sonaron extrañas incluso a ella misma.
La verdad era que Clara no estaba bu