Ava dudó por un instante antes de aceptar la oferta de Ethan para que la llevara a su casa. La lluvia había comenzado a caer con fuerza, y aunque preferiría estar en casa tranquila, evitando cualquier otro enfrentamiento con él, la necesidad de salir de allí, de escapar de la tensión, era más fuerte. Ethan, con su tono dominante y esa actitud fría que la desconcertaba tanto, insistió sin titubeos.
—Sube al coche, Ava. No voy a dejarte ir bajo la lluvia —dijo él, sin mirar hacia ella.
Ava no ten