Los días transcurrían con una serenidad que parecía casi irreal para Ethan y Ava. Después de los recientes acontecimientos, la calma en su hogar era el bálsamo necesario, un respiro después de las tormentas que ambos habían atravesado. Cada mañana despertaban juntos, compartiendo sonrisas cómplices y miradas que hablaban más que mil palabras. Los niños, Adrián y Donkan, llenaban la casa de risas y travesuras, sus pequeños pasos corriendo por los pasillos, mientras Ava, con su embarazo avanzando