Adrián abrió los ojos y encontró su habitación en completo silencio. Frunció el ceño, sintiendo la extraña ausencia de su padre. Se levantó de la cama y corrió hacia el pasillo, llamando a Ethan con voz impaciente. No obtuvo respuesta.
—¡Arthur! —gritó el niño con enojo ya que sabía que si su papá no estaba Arthur si estaría.
Arthur, apareció en el umbral de la puerta, con la corbata ligeramente aflojada y el cabello despeinado. Su expresión reflejaba cansancio y desesperación.
—¿Qué ocurre, jo