Hay un momento, justo antes de despertarse del todo, en el que no se sabe si lo que una siente es parte de un sueño… o si ya está ocurriendo.
Eso me pasa ahora.
Siento unas manos cálidas, fuertes, que me envuelven con cuidado. Un brazo bajo mis rodillas, otro rodeando mi espalda. Un cuerpo tibio que se inclina hacia mí. El olor familiar que me atraviesa como un suspiro.
Hernán.
Podría seguir dormida y saber que es él. Por cómo me sostiene. Por cómo me aprieta contra su pecho sin apurarme, como