Capítulo 32. ¿Dónde estás, Selena?
Un humo denso se propagaba paulatinamente en las habitaciones de la mansión central, pero este no era el único foco de incendio.
Las grandes explosiones habían estallado con cronometrada precisión, en diferentes puntos del territorio de la manada, y los licántropos de Noche Nueva, bien entrenados, actuaban y se desplegaban con rapidez, atacando el fuego y neutralizando a los pocos invasores de los que Kairon había decidido prescindir.
Para el alfa rival, algunos soldados eran descartables.
Y au